Mujeres excelentes

Mildred es una mujer excelente: una solterona (de treinta y pocos) de la que todo el mundo espera que haga frente a las crisis de los demás con una tetera recién preparada. Total, qué otras cosas tendría ella que hacer. Cualquiera opina sobre su vida, sabe lo que es adecuado, a lo que aspira, desea o siente. Mildred es imprescindible, ya sea para los asuntos prácticos del día a día de su comunidad como para resolver la vida sentimental de sus vecinos. Pero nadie tiene en cuenta lo que para ella significa implicarse emocionalmente en estas situaciones. Solo nosotros, los lectores.

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Maratón breve

Un breve anuncio. En los próximos días se va a celebrar el Maratón breve, un reto lector creado por Carla en sus fabulosas Fábulas estelares, y que simplemente consiste en leer el mayor número posible de libros de cualquier género pero de menos de 200 páginas de extensión entre el 22 y 28 de agosto.maraton-breve-fabulas-estelares

Sí, menos de 200 páginas. Qué vergüenza. Me han hecho el contra reto.

Mi participación me temo que va a ser testimonial porque no doy para más, pero me apetecía hablaros del reto por si alguien quería unirse. Además, he tenido que hacer trampa porque prácticamente no tengo libros en casa tan cortos, excepto los cómics. He elegido unos cuantos ejemplares que pasan ligeramente el máximo de páginas, y espero picotear un poco entre ellos. Si consigo leer un par me daré por satisfecha.

Sí, algunos de estos libros están en las 200 y pico páginas, pero es que para mí un libro de 300 es tirando a cortito. Pero para que veáis que no le hago asco a lo breve, os dejo dos recomendaciones:

  • Glaciares, de Alexis M. Smith (152 páginas). Me encantó y puede que hasta me anime con su relectura.
  • En la niebla, de Richard Harding Davis (100 páginas). Un misterio muy divertido.

Nos vemos por el hashtag #maratónbreve. Qué vuestras lecturas sean muchas y excelentes (y no me descuidéis esos tochos).

Hurra

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Unas pocas palabras sobre Hurra, de Ben Brooks. Leí Lolito cuando se publicó y ya me sorprendió bastante, me pareció un libro inteligente y muy bien llevado. Hurra es la huida a ninguna parte de dos hermanos que de entrada están bastante rotos, y ahora destrozados por el suicidio de su hermana. La he disfrutado, aunque tal vez no sea la palabra adecuada, me ha sumergido en un humor bastante negro mientras la leía, un mal cuerpo serio. Supongo que algo ha conseguido. Y me sorprende, porque no es el tipo de lectura sobre la que suelo girar, es más, estas historias entre nihilistas y asquerosas me suelen resbalar bastante. Lo escatológico ni me impresiona ni me divierte especialmente, y aquí es lo más cercano a la expresión real de los sentimientos de los personajes. Así que me preocupa un poquito como me afecta la historia. Supongo que realmente es un autor que capta la voz de una generación (es cuatro años más joven que yo). Es la impotencia, la desilusión, es el que aunque has hecho todo bien, estás en un lugar parecido a estos protagonistas supuestamente tan en el extremo. También me han gustado mucho los personajes femeninos, realmente me importaban Ellen y Saskia («has probado meditar» me temo que es un consejo que he dado mucho). Así que hurra por una buena historia.

Me encantan este tipo de libros. Si queréis más sugerencias, aquí tenéis una lista colaborativa para seguir en caída libre y sin frenos.

Relojes de hueso

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«I am the daughter of Earth and Water,

And the nursling of the Sky;

I pass through the pores of the ocean and shores;

I change, but I cannot die»

The Cloud, P. B. Shelley.

Relojes de hueso es la sexta novela del autor inglés David Mitchell, quien es uno de mis escritores favoritos. Como es habitual en su obra, nos encontramos con una ambiciosa novela coral que abarca una gran variedad de lugares y épocas y, sobre todo, juega con todo tipo de géneros y convenciones literarias. Normalmente se le conoce como un autor de fantástica, ya que en el momento que este tipo de elementos aparecen son tan llamativos como determinantes para clasificar una obra, pero destaca por igual su ambientación de thriller o sus pinceladas de literatura histórica. Podríamos hablar también de si está realismo mágico o es fabulista. Es difícil de categorizar, ya que se resiste a cualquier tipo de simplificación usando cualquier género que le sirva para tratar los temas que le interesan a la vez que los reivindica en el panorama literario. El lector sabe que en sus libros se va a enfrentar a lo ordinario y extraordinario de la existencia. No hay límites en la concepción de su mundo y por lo tanto, tampoco en las decisiones de su ejecución, especialmente con su talento y sensibilidad. Estos son rasgos de su obra en general, pero en este caso, diría que Relojes de hueso es una historia familiar sobre el paso del tiempo y la mortalidad, como ya nos avanza su título. Este es su corazón, y el resto de elementos solo sirve para fortalecerlo.

relojes de hueso

Pero empecemos por lo que se encontraría cualquier lector que no esté familiarizado con la obra de Mitchell, al que todo esto le importa más bien poco. Sigue leyendo

Escritoras y seudónimos masculinos

Hace ya unos meses, una amiga de esta bitácora se animaba con una petición espontánea, que qué me parecía hacer una entrada sobre algunas mujeres que escribían bajo seudónimo masculino. A mí me parecía una idea estupenda, y con un poco de discreta ayuda empecé a pensar cómo abordar este post. Me di cuenta que aunque conocía bastantes casos, me tocaba investigar un poco, y como ya os imagináis, mis pesquisas han estado centradas un poco en la literatura inglesa del s. XIX y clásicos modernos, que es lo que me va. Sin embargo, este es un fenómeno que nos acompaña hasta nuestros días. Habrá distintas circunstancias y motivos detrás de cada caso, pero aún nos encontramos autoras que usan unas iniciales ambiguas  o directamente utilizan un seudónimo masculino, como Robert Galbraith. Incluso puede que suceda lo contrario, y tal vez algún día nos llevemos la muy improbable sorpresa de que detrás de Elena Ferrante esté un hombre.

Empecemos con un breve repaso a algunas de las escritoras más notables.

Currer, Ellis y Acton Bell: Charlotte, Emily y Anne Brontë. Seguro que las conocéis.

kate beaton

↑ Tira de Kate Beaton, vía Pax Victoriana

George Sand: Amantine-Lucile-Aurore Dupin, nombre de soltera. No solo usaba un seudónimo masculino, sino que llevaba ropas de hombre, fumaba en público y los que habéis leído Instrumental tal vez la recordéis como la dama que traía por la calle de la amargura a Chopin. No conozco su obra, así que cualquier aportación vuestra en los comentarios será bienvenida.

Museo del Romanticismo. Fernán Caballero: Cecilia Francisca Josefa Böhl de Faber. Uno de los caso más conocidos para los lectores de nuestro país, aunque su obra esté tal vez algo olvidada. Novelas como La gaviota fueron pioneras en la introducción del realismo en España. Tuvo una vida de película, vivió y se codeó con la compañía más interesante de su tiempo. Por ejemplo, hizo buenas migas con Washington Irving. Este cuadro lo podéis encontrar en el Museo del Romanticismo.

George Eliot: Mary Ann Evans. Una de las grandes de las letras inglesas (algo que deberías comprobar por vosotros mismos leyendo Middlemarch), vivió en total ostracismo debido a que mantenía una relación estable con un hombre casado.

Víctor Catalá: Caterina Albert. En mi caso, desconocía totalmente a esta autora. Su novela Solitud (1905) es considerada un clásico del Modernismo catalán.

Colette: escritora, periodista, guionista, cabaretera, tumblr_o0s7otW7Hh1s7ebbao1_1280actriz… No podría hacer justicia a su vida en unas breves líneas (por suerte, pronto tendremos una película protagoniza por Keira Knightley, que sirve para damas de todas épocas y nacionalidades). Su caso para efectos de este entrada es algo distinto, ya que no usó el nombre de su marido para publicar sus primeros libros, la famosa serie de Claudine, sino que este directamente robaba sus escritos y los publicaba como si él fuera el autor.

Si conocéis alguna buena biografía sobre ella, por favor, dejadme un comentario. ¡Necesito leerla!

Isak Dinesen: Karen Blixen. Autora danesa, la obra más reconocida de esta baronesa es Memorias de África, aunque escribió multitud de libros usando hasta cuatro seudónimos distintos.


Para los propósitos de esta entrada, retrocedamos en el tiempo a la Inglaterra de George Eliot o las Brontë, e incluso antes de la época victoriana. Virginia Woolf en Las mujeres y la literatura indica varias causas por las que estas damas tuvieron que usar seudónimos masculinos:

«Puede muy bien ser que George Eliot y la señorita Brontë adoptaran pseudónimos masculinos, no solo con la finalidad de conseguir una critica imparcial, sino también para liberar su conciencia, en el acto de escribir, de la tiranía ejercida por aquello que se esperaba de su sexo».

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