Vicio propio

—¿Has estado tomando ácido, Bigfoot?

—No, a no ser que te refieras a la variedad estomacal.

Antes de comenzar, tengo que aclarar algo. Mi relación con Pynchon, ese ser desconocido, es conflictiva. Tan difícil que le tengo pánico. Yo soy una gran defensora de que cualquiera puede leer cualquier libro por muy “difícil” que sea, es una cuestión de ganas y que te interese (y sí no, pues a otra cosa, que lo mismo da dejarlo a medias). El problema es que oigo “Pynchon” y me entran sudores fríos, todo tras leer La Subasta del Lote 49, libro cortito que disfrutaba yo mogollón con toda mi inocencia hasta que, a la mitad, se me apagó el cerebro y no me enteré de nada, pero recuerdo la escena del Strip Botticelli, con una laca a propulsión y serenata de los Paranoides (y sus nenas) como el momento más divertido que he leído en mi vida. No exagero.

Así que puse mi ojo desde entonces en Vicio Propio, conocido como el Pynchon asequible (a saber qué es eso). Y finalmente, mi amor por Paul Thomas Anderson, que ha dirigido la adaptación, me animó a leer el libro antes de que salga la película. Y me alegro un montón de haberlo hecho.

vicio propio
Como diría Doc: “chachi”.

Seguir leyendo “Vicio propio”