Tea Rooms

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Tea Rooms, de Luisa Carnés, es mi lectura favorita de lo que llevamos de año. Mas allá de la necesidad de recuperar voces de autoras olvidadas porque sea algo de justicia (ya sea porque han sido silenciadas o censuradas por cuestiones políticas), aquí de lo que creo que se trata es de disfrutar de un libro excelente. Pocas veces he encontrado una novela en la que su fondo, con su evidente y decidida vocación transformadora y agenda política, se entremezclara tan bien con la innovación formal, que no sacrifica en ningún momento. Saltamos de escenas realistas a epifanías en bancos de un parque que me han recordado a La señora Dalloway, tal vez porque la tengo muy reciente. Se respira tanto la realidad de la época para las mujeres obreras madrileñas como el contacto con las vanguardias modernistas literarias. Las dos cosas están en el pequeño mundo introspectivo de su protagonista, Matilde, una mujer que se hace a sí misma en silencio, observando y escuchando. También está en la polifonía de personajes que dan forma a una realidad que tiene muchas aristas. No sé muy bien cómo Carnés lo hizo. Sospecho que la profundidad de sus convicciones y las dificultades que se encontrara en su vida le harían ganar claridad y la fuerza tanto para expresar sus ideas como demostrar su talento, pero es solo una sospecha. Consigue hilar páginas enteras que te sumergen en la corriente de los pensamientos de Matilde de forma deslumbrante con el día a día de ese salón, un lugar y una realidad laboral que nos resulta muy familiar a una generación que hoy en día nos vemos atrapados en esos trabajos. Tea Rooms no esconde ni su ideología ni sus opiniones, y es lúcida y relevante tanto en su análisis de cuestiones de clase como de derechos de las mujeres. La única pena es leer su optimismo ante el futuro sabiendo ahora lo que estaba a la vuelta de la esquina.

Podéis leer más sobre Carnés y la sinopsis de la novela en la web de Hoja de Lata y una estupenda entrada (como siempre) en The Written Girl. ¿Matilde cuenta para el #RetoSolterona, verdad? Si alguien me quiere recomendar autoras o libros similares, soy toda oídos en los comentarios.

Mujercitas

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¿Quién no conoce Mujercitas? La mayoría de nosotros pensamos que hay poco que nos pueda sorprender en este clásico de la literatura juvenil. Las hermanas March han sido llevadas a la gran pantalla en multitud de ocasiones, y son una presencia habitual de esas colecciones de clásicos adaptados infantiles (como el que os pongo más abajo, la colección que yo leía de peque). Su historia forma parte de la cultura popular. Y, sin embargo, yo desconocía que hasta la traducción de Gloria Méndez del año 2004, en España habíamos leído una versión mutilada, una que acababa con los matices que la hacen merecedora de su fama y longevidad, y la convertía en una novela sentimental sobre amoríos y demás cuentos ligeros para jovencitas «respetables». Justo lo contrario a lo que es (no voy a entrar ni a comentar la ocurrencia de que es un libro solo para chicas). Tras la muerte de su autora, Louisa May Alcott, en 1880, sus editores decidieron eliminar capítulos enteros o quitar las expresiones en las que Jo se proclamaba orgullosa de su independencia y fuerte personalidad. Esa edición censurada es la que se ha usado tradicionalmente como base para las distintas adaptaciones por las que muchos creemos conocer esta historia. Mujercitas no es que esté dentro del «gueto rosa» por ser una historia de mujeres sobre mujeres, sino que ha sido reescrita durante décadas para adecuarse y alimentar los estereotipos de género que, en su esencia, desmonta.

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