De Barcelona a la Bretaña francesa

De Barcelona a la Bretaña francesa es el título de las memorias de Luisa Carnés, una obra que ofrece el testimonio directo de la huida de la autora a Francia en 1939, completada con La hora del odio, un relato posterior sobre la reclusión forzosa de las refugiadas republicanas en los centros de internamiento galos. También nos ofrece una pequeña muestra de otras piezas periodísticas de la autora, anteriores a estos sucesos. Publica Editorial Renacimiento, y la edición es de Antonio Plaza Plaza.

de barcelona a la bretaña francesa

Mis lectores habituales conocéis mi predilección por Carnés, autora que he descubierto este año y gracias a la que he disfrutado muchísimo leyendo Tea Rooms y Trece cuentos. Con esta obra, he podido rellenar algunos huecos sobre la vida de la escritora, a la vez que conocer una nueva perspectiva de la resistencia del bando republicano en sus últimos días. Son testimonios que necesarios para entender la historia de nuestro país y de nuestra literatura, pero además me ha parecido interesante la lectura a nivel personal como admiradora de la madrileña. Cuando leía algunos de sus libros recuperados recientemente me parecía incomprensible que su voz hubiera estado perdida durante tantos años, teniendo en cuenta la enorme calidad y humanidad que se encuentra entre sus páginas. De Barcelona a la Bretaña francesa me ha ofrecido alguna pista más para desentrañar posibles causas de este injusto silencio, y también confirmar algunas impresiones previas sobre su trabajo. Carnés me parece una autora capaz de expresarse con una gran emoción y sentimiento, sin tapujos ni medias tintas ni miedo a parecer una cursi (en el propio libro recuerda algún momento en el que sus compañeras la acusan de sentimental). Hay una gran viveza en su estilo, su prosa es rica y llena al lector de sensaciones. Aquí, ofreciendo un testimonio directo, me ha parecido que también brillaba en este sentido en algunos momentos, aunque son textos de distinta naturaleza a las obras suyas que ya conocía. Por supuesto que su militancia política y su intención tanto didáctica como propagandística son también protagonistas, ya que son parte de su identidad como escritora, pero incluso en sus piezas menos personales está algo de esta voz tan especial que en mi opinión ella tenía.

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Objetivos para la rentrée…

… o cómo dejar de leer libros de antipáticos señores norteamericanos con problemas con la bebida (dijo la bloguera con un par de libros de Franzen en la mesa).

A los Internets pongo por testigos de que esto se va a acabar.

1. Murakami.

Todos sabéis quien es esta caballero japonés. Me imagino que la media de libros suyos leídos de los visitantes del blog supera los 3 ó 4 por cabeza. La que os escribe ha leido un muy deshonroso total de 0. Ni uno. Sé que es motivo de absoluta vergüenza lectora y blogueril (tal que así), y como no deseo ser una paria por más tiempo, me he propuesto leer un libro de Murakami al mes. Y luego adentrarme en el resto de la literatura japonesa. Y en un par de meses tirarme el moco con mis conocimientos sobre lo nipón ante el primer ser inocente que se cruce en mi camino.

2. Literatura escrita en español.

Fácilmente el 95% de lo que leo es anglosajón. Y como ya dominan solo “un poquito” el panorama, tampoco es cuestión de darles más relevancia, y aún más si encima es lo que me toca leer para clase  Así que vamos a intentar incorporar alguno de los siguientes en la dieta mensual.

3. 1001 libros que leer antes de morir.

A principios de año, se me ocurrió ver cuantos libros de la famosa lista tenía ya leídos. Antes de comprobarlo, mis expectativas eran muy altas, considerándome una lectora de fino gusto y extensa cultura. Ajá, pues no. Llevo solo 62 de los más de 1100 que aparecen en la última actualización (que es la única que me vale porque incluye El arte de la defensa, y yo he venido aquí a hablar de ese libro). Teniendo en cuenta que tengo 26 años… si leo 12 al año… y encuentro la piedra filosofal… pan comido.

4.- No ficción.

Cada vez que leo una biografía me lo paso pirata. y me encantan los libros de cine, (no sé cómo me las ingenié para terminar la carrera sin leer El cine según Hitchcock). Así que aquí van unos cuantos muy pendientes, que espero que dejen de serlo.

Y ahora…

El propósito más importante:

5.- No entrar en las librerías así.

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Mío, mío, mío.

Vale, es una metáfora, pero os aseguro que en mi breve pero intensa estancia como librera vi clientes haciéndolo. Pero eso es para otro día.