Middlemarch

«¿Existía alguna trama ingeniosa, alguna complicada línea de acción que pudiera detectarse con una cuidadosa observación telescópica?».

Todos sabéis a estas alturas que en el mes de febrero me propuse leer Middlemarch, en la excelente compañía de todos aquellos a los que os apeteciera. Para los que tan solo queréis saber que tal me ha ido, os doy la versión corta: me ha encantado. Ahora intentaré explicar porqué, pero de cualquier manera os animo a leer este novelón y comprobarlo por vosotros mismos.

middlemarch

Middlemarch es el ejemplo por excelencia de las grandes novelas victorianas multi-plot, y la mejor forma de describirla es como una minuciosa observación de la clase media rural inglesa de alrededor de 1830, un poco antes del reinado de Victoria (aunque fue publicada entre 1871 y 1872 en diversas entregas recogidas posteriormente en ocho volúmenes, no los típicos tres, la acción transcurre antes de la época victoriana). Y es que una de las cosas que más me llamó la atención de su lectura durante las primeras cien páginas fue la presencia aquí y allá del microscopio como símbolo. Ciencia, observación y pequeños microcosmos formados por las relaciones de elementos aún más pequeños son algunos de los hilos principales que conforman la red desarrollada en sus casi novecientas páginas. No por nada el subtítulo de la obra es «un estudio de la vida en provincias».

«Se daba por sentado que el parecer de las mujeres tenía muy poco peso, pero la gran salvaguarda de la sociedad y de la vida doméstica consistía en que las ideas no determinaban la conducta. Las personas en sus cabales se comportaban igual que sus vecinos, y así, si había algún loco suelto por la zona, siempre era posible enterarse y evitarlo».

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