One Pair of Hands (Adopta una autora, Monica Dickens)

one pair of hands

One Pair of Hands (Monica Dickens, 1939) es un libro que nunca ha sido descatalogado en la Gran Bretaña natal de la autora. Es una obra que la autora aseguró haber escrito en tan solo unas pocas semanas, después de que un joven editor le propusiera en un baile que contrataran a alguien para que escribiera su historia. Monica tenía veintipoquísimos años y ninguna experiencia en el mundo de la literatura, solo tenía un apellido ilustre y la típica educación inútil de las señoritas de buena familia. Y aún así, le entregó al editor su propio manuscrito en seis semanas. Un par de años antes tampoco sabía hacer nada excepto aparecer en diversos eventos sociales y aburrirse mirando a los camareros, pensando lo bien que estaría dedicarse a algo y tener un sueldo. Y aún así, se puso a trabajar con lo único que contaba, un par de manos y unas penosas clases de alta cocina en París en las que solo aprendió a pronunciar platos incomibles. En este su debut literario nos cuenta el resultado de una epifanía a las tres de la mañana (hora terrible para las reflexiones existenciales, como ella misma reconoce en el primer párrafo del libro) tras la que Monty se lanzó al mundo laboral buscando trabajo de cook-general. Y lo que esta joven se proponía, me temo que conseguía.

one pair of hands

«”Surely”, I thought, “there’s something more to life than just going out to parties that one doesn’t enjoy, with people one doesn’t even like? What a pointless existence it is –drifting about in the hope that something may happen to relieve the monotony. Something has got to be done to get me out of this rut”.

»In a flash it came to me:

»“I’ll have a job!”».

Seguir leyendo “One Pair of Hands (Adopta una autora, Monica Dickens)”

Anuncios

Junio en shecanread

Os podéis imaginar que el pequeño parón de actividad que sufrió esta bitácora fue de la mano de otro pequeño parón lector. Lo cierto es que conseguí encontrar un hueco para algunas lecturas estupendas, pero no dediqué el mismo tiempo a leer que acostumbro. Esto también ha supuesto que he acumulado unos cuantos libros nuevos. Así pues, me he propuesto ventilarme esta selección de lecturas pendientes durante el mes de junio.

La mayoría de estos libros son novedades en mis estanterías. Esta es la época del año en la que más compras acumulo: coinciden el Día del Libro, mi cumpleaños y la Feria del Libro (y la feria aún es joven, le queda una semana y aún tengo ganas de pillar alguno más. ¡Acepto sugerencias!). Quería enseñaros estos libros para que sepáis en qué me estoy centrando ahora, lo que me apetece leer y cuales son algunos de los candidatos sobre los que tal vez leáis algo más en este espacio. Son ejemplares representativos de lo que me llama la atención últimamente. Estoy más pendiente de las novedades de editoriales independientes que otros años y, además, estoy leyendo bastantes más autores nacionales de lo que solía hacer, algo estupendo y con lo que estoy disfrutando mucho. Por supuesto, siguen apareciendo algunos de mis sospechosos habituales como la Robinson o David Mitchell (¿visteis lo adorable que estaba en su cameo en Sense8? ¿O es demasiado pronto para que hablemos de Sense8?).

tbr junio 2


Por otro lado, quería aprovechar esta ocasión para confirmar que habrá Tochogate este verano, y en unos quince días tendréis el post pertinente con todos los detalles (para los nuevos en este rincón, os hablo del tochomaratón que tengo el placer de organizar). También habrá una nueva entrega sobre mi autora adoptada, Monica Dickens, antes de que termine el mes. Podéis ir refrescando la memoria con mis dos entradas anteriores mientras termino con One Pair of Hands.

No soy la lectora más rápida ni la bloguera más consistente con los objetivos que se propone, pero espero al menos finiquitar la mayoría de estos libros. De hecho, ya he acabado Trece cuentos de Luisa Carnés y me han encantado. Los recomiendo con la misma alegría que recomendaba Tea Rooms. Además tengo ya a medias otras dos lecturas (más el libro de Twin Peaks, del que picoteo a ratos) y algo de tiempo libre. Si os interesa una reseña de alguna de estas propuestas en particular, no dudéis en pedírmela en los comentarios. ¡Nos leemos!

Pequeña guía de cine clásico (V): El beso mortal

En esta entrega de La pequeña guía de cine clásico vamos a dedicar unas palabras a un género en el que hasta ahora no habíamos profundizado mucho, aunque sin duda nos ha dado algunos de los momentos más icónicos de la era clásica. Por supuesto que me refiero al cine negro. Sin embargo, me he decido a hablaros sobre una película que tal vez no sea tan conocida o canónica: El beso mortal (1955), dirigida por Robert Aldrich.

       ***

el beso mortal

Antes de adentrarnos en la película y como es habitual en esta sección, hagamos un breve repaso al género y las circunstancias que rodearían a una producción de su tipo en ese momento de la historia de Hollywood. Lo primero sería definir qué es el noir, algo más complicado de lo que podría parecer. Estoy segura de que todos tenéis una imagen mental muy definida sobre de que tipo de películas hablamos. Pero por muy presente que su huella esté en el imaginario popular, durante años ha existido a nivel más crítico y académico un debate sobre su naturaleza. ¿Estamos hablando de un género? ¿O es un movimiento más estilístico, entendiendo lo noir como adjetivo que describe lo gris y pesimista de muchas de las historias de los 40, coincidiendo con los años de la Segunda Guerra Mundial y el shock de la vuelta a la «normalidad» tras su fin? Tal vez sean las dos caras de una misma moneda, donde una categoría de historia con características más o menos reconocibles toma una forma determinada, un lenguaje cinematográfico que la impregna de un estilo a su medida. Historias urbanas y nocturnas, con una visión pesimista de la naturaleza humana, que se construyen con tramas que se ofrecen al espectador de forma fragmentada. También podemos destacar el conductismo de la narración, muchas veces a través de la voz en off de un personaje que nos guía por esos mundos sórdidos, llenos de grises. Y es que prima el análisis psicológico de los personajes sobre la acción, aunque esta profundidad convive con modelos estereotipados como el detective perdedor que está de vuelta de todo (aquí nuestro Mike Hammer) o la femme fatale. No olvidemos que la repetición en serie es una de las señas de identidad del Hollywood clásico a cualquier nivel de producción, aunque este sea un género con unas fronteras más flexibles, como seguiremos viendo. Por supuesto, estas tramas suelen girar en torno a lo criminal. Una de sus raíces es el cine de gánsteres de los 30. Su nombre francés viene de las novelas de detectives o las roman policier que publicaba Gallimard en la série noire. Aquí puede haber otra pista que nos indique algo de su estrecha relación con la literatura y que, además, no es un género tan esencialmente americano, sino que una vez más, viene de Europa.

Seguir leyendo “Pequeña guía de cine clásico (V): El beso mortal”

Tea Rooms

tea rooms

Tea Rooms, de Luisa Carnés, es mi lectura favorita de lo que llevamos de año. Mas allá de la necesidad de recuperar voces de autoras olvidadas porque sea algo de justicia (ya sea porque han sido silenciadas o censuradas por cuestiones políticas), aquí de lo que creo que se trata es de disfrutar de un libro excelente. Pocas veces he encontrado una novela en la que su fondo, con su evidente y decidida vocación transformadora y agenda política, se entremezclara tan bien con la innovación formal, que no sacrifica en ningún momento. Saltamos de escenas realistas a epifanías en bancos de un parque que me han recordado a La señora Dalloway, tal vez porque la tengo muy reciente. Se respira tanto la realidad de la época para las mujeres obreras madrileñas como el contacto con las vanguardias modernistas literarias. Las dos cosas están en el pequeño mundo introspectivo de su protagonista, Matilde, una mujer que se hace a sí misma en silencio, observando y escuchando. También está en la polifonía de personajes que dan forma a una realidad que tiene muchas aristas. No sé muy bien cómo Carnés lo hizo. Sospecho que la profundidad de sus convicciones y las dificultades que se encontrara en su vida le harían ganar claridad y la fuerza tanto para expresar sus ideas como demostrar su talento, pero es solo una sospecha. Consigue hilar páginas enteras que te sumergen en la corriente de los pensamientos de Matilde de forma deslumbrante con el día a día de ese salón, un lugar y una realidad laboral que nos resulta muy familiar a una generación que hoy en día nos vemos atrapados en esos trabajos. Tea Rooms no esconde ni su ideología ni sus opiniones, y es lúcida y relevante tanto en su análisis de cuestiones de clase como de derechos de las mujeres. La única pena es leer su optimismo ante el futuro sabiendo ahora lo que estaba a la vuelta de la esquina.

Podéis leer más sobre Carnés y la sinopsis de la novela en la web de Hoja de Lata y una estupenda entrada (como siempre) en The Written Girl. ¿Matilde cuenta para el #RetoSolterona, verdad? Si alguien me quiere recomendar autoras o libros similares, soy toda oídos en los comentarios.