One Pair of Hands (Adopta una autora, Monica Dickens)

one pair of hands

One Pair of Hands (Monica Dickens, 1939) es un libro que nunca ha sido descatalogado en la Gran Bretaña natal de la autora. Es una obra que la autora aseguró haber escrito en tan solo unas pocas semanas, después de que un joven editor le propusiera en un baile que contrataran a alguien para que escribiera su historia. Monica tenía veintipoquísimos años y ninguna experiencia en el mundo de la literatura, solo tenía un apellido ilustre y la típica educación inútil de las señoritas de buena familia. Y aún así, le entregó al editor su propio manuscrito en seis semanas. Un par de años antes tampoco sabía hacer nada excepto aparecer en diversos eventos sociales y aburrirse mirando a los camareros, pensando lo bien que estaría dedicarse a algo y tener un sueldo. Y aún así, se puso a trabajar con lo único que contaba, un par de manos y unas penosas clases de alta cocina en París en las que solo aprendió a pronunciar platos incomibles. En este su debut literario nos cuenta el resultado de una epifanía a las tres de la mañana (hora terrible para las reflexiones existenciales, como ella misma reconoce en el primer párrafo del libro) tras la que Monty se lanzó al mundo laboral buscando trabajo de cook-general. Y lo que esta joven se proponía, me temo que conseguía.

one pair of hands

«”Surely”, I thought, “there’s something more to life than just going out to parties that one doesn’t enjoy, with people one doesn’t even like? What a pointless existence it is –drifting about in the hope that something may happen to relieve the monotony. Something has got to be done to get me out of this rut”.

»In a flash it came to me:

»“I’ll have a job!”».

♦♦♦

La figura del cook-general era un puesto que entrañaba en el fondo varios trabajos en uno. Por una parte, estaba la cocina, su territorio principal, pero también debía encargarse del resto de tareas del hogar: despertar a los señores, encender fuegos, limpiar baños, hacer camas o barrer la porquería allí donde nadie la viera (en palabras de Monica: «ojos que no ven…»). Así que para una joven con cero experiencia, era bastante más de lo que podía abarcar, y acumula fracaso tras fracaso. Pero si hay algo que Monica aprendió en sus quince días en la escuela de arte dramático es a echarle mucho morro a todo. Con ese mismo encanto y humor termina conquista a sus lectores en estas deliciosas memorias.

No hay más que decir sobre la historia. Es una crónica humorística de su paso por diversos trabajos domésticos temporales en hogares de todo tipo en la Inglaterra de los años 30. Por lo que realmente destaca es por la chispa y la capacidad de observación de la autora, una horrenda cocinera pero una cronista de lo más perspicaz. Dickens habla del microcosmos de su cocina y su relación con el resto de la casa, el servicio o los vendedores que llaman a su puerta, y lo hace con gran simpleza, una falta total de pretensiones y muchas ganas de burlarse de sí misma. La unión de su arrollador sentido del humor con su posición de observadora privilegiada es un cóctel explosivo. Funciona porque no solo podía espiar tras las puertas de sus patrones (cosa que hacía frecuentemente mientras la cena se quemaba en el horno), sino que también ella, la cocinera, era de una clase social superior. Esto es algo de lo que nunca hace gala ante las familias que la contrataban al igual que no le decía nada a sus citas sobre los motivos por los que siempre estaba siempre tan cansada y se dormía en el cine. Es algo añade una capa más de fina ironía a sus desventuras.

«To make myself look more like the country house cook of tradition I bought a whole lot of vast white aprons, which enveloped me starchily and gave me quite a look of ample cosiness. These I packed, with the rest of my things, into a battered suit-case and, dressed one more with a suitable but drab respectability, bade farewell to my family who were by now more than ever convinced that I was crazy.

»”You must live in your part, get  yourself under the skin of it” had been one of the frequent sayings of the old lady of my dramatic school, so I started right away.»

Monica esconde su propia identidad inventándose diversos personajes como a Plover, la cocinera estirada perfecta, creando todo tipo de historias familiares y disfrazándose para las distintas entrevistas de trabajo. Es natural que lo absurdo de la situación dé pie a que se saque mucha punta a los aires o los modales de estas familias. Por ejemplo, hay una pareja que cambia al francés para criticar entre ellos su trabajo en la cena, y Monica tiene que corregirles mentalmente, ya que tienen una pronunciación atroz. Las descripciones de sus señores son únicas.

«The first impression one got of Miss Cattermole was like looking into one of those kaleidoscopes, in which coloured beads whirl about in a dazzle of changing patterns. When your eyes got used to her, she resolved into a mass of multi-coloured scarves, sewn haphazardly together, so that loose ends waved gaily from unlikely places to the answering flutter of strangling orange-wool hair. Out of this profusion, a pair of beady eyes darted a piercing glance of horror at my poor lobster.»

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Creo que esta capacidad de Dickens de describir personas y situaciones con la misma dosis de mala leche y ternura es lo que hace que disfrute tanto con sus libros. Pero a pesar de la ligereza de su narración y lo privilegiado de su situación, ya que ella podía abandonar el trabajo cuando quisiera y volver al seno de una familia que se revolcaba de la risa con su ocurrencia de trabajar y ganarse un sueldo, ella nunca es frívola. Se toma tremendamente en serio su profesión por mucho que se mofe de su propia colección de fracasos (las perrerías que le hacen los suflés que suben y bajan con vida propia son para enmarcarlas), y jamás se rinde, yendo incluso más allá de lo que el sueldo o su responsabilidad le exigía. Gracias a su tozudez o casi desvergüenza pasa de no saber cocer un huevo a ser una profesional medianamente competente, y además aprende lo más difícil: cuando se están aprovechando de ella y cuando el trabajo la está consumiendo y necesita parar. Muchas de las cuestiones que se le plantean no son muy distintas a las que le puedan surgir a cualquier trabajador hoy en día. A pesar de lo divertido que es el libro, entre las risas hay cuestiones duras. Habla de la explotación laboral, sobre gente que es incapaz de tratar al servicio con un mínimo de decencia humana, de los que tienen la mano muy larga o de los compañeros que incluso intentan chantajearla. Por suerte hay buenos momentos. Monty tiene tiempo para probar todo tipo de cócteles, hacer de Celestina, encontrar amigos y enemigos, seguir bebiendo cócteles al mismo ritmo que los sirve o directamente, pillarse tal moña que se le olvide que no la han pagado. Cosas que pasan.

«She had an almost feudal sense of propriety and class consciousness, and she apparently thought I was “making free” with the Gentry, which to her was the ultimate offence. It would not have been proper for her to have ticked me off in front of one of the guests, and equally well she could not turn him out, so she held her ground, a repressed mass of rage, still heaving with a sort of “Jingle Bells” rhythm.»

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Es cierto que el libro puede hacerse algo repetitivo y en esto se aprecia su falta de experiencia como escritora ya que no intenta ordenar la historia ni presentarla de otra forma que no sea una mera crónica de sus vivencias, pero con su encanto y personalidad hace que todo lo que cuenta sea altamente adictivo. Yo lo he devorado en unos días, pero como seguro que ya me vais conociendo sabéis que es el tipo de lectura que para mí es como tomarse unas pequeñas vacaciones. Estos libros son mi debilidad confesa. Esta primera incursión en la obra de no ficción de mi adoptada ha sido un éxito, y espero que el resto de sus memorias sean igual de divertidas, y por suerte, tiene unas cuantas. Creo que hacía mucho que no me reía tanto como leyendo sobre una cocinera a la fuga tras encontrarse a un ex de comensal. No me extraña que la buena de Monty le diera tanto al sherry, o descubriera que con un par de lingotazos de whiskey acababa de fregar mucho más rápido.


En ediciones anteriores de Adopta una autora:

⇒ Reseña de Mariana

 Introducción y breve biografía de Monica Dickens

⇒ Ficha de la escritora en la web Adopta una autora


 

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11 comentarios en “One Pair of Hands (Adopta una autora, Monica Dickens)

  1. jajajajaja lo que me he reído con esta entrada imaginando las peripecias de nuestra querida Monica xDD Estoy segura que en cuanto la lea, no voy a soltarla, me encantan estos libros que, a la vez que critican, tienen la ironía suficiente para que nos riamos de ciertas situaciones… (el humor inglés uno de mis favoritos! *momento pompón *)
    Además ayer me pusiste los dientes largos con esas ediciones italianas y si no me equivoco creo haber visto este en la editorial Feltrinelli (por cierto vi una de Orgullo y Prejuicio que es amor!)
    En definitiva, todo cuadra para que Monica Dickens sea mi próxima adquisición ^^
    Me ha encantado la entrada, Cris, creo que ambas hacéis un tándem perfecto!! 😀
    Un besoteeee!
    PD: ¿funcionará eso de los lingotazos de Whiskey con nuestro #LaLaLaw? jijiji

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    1. Sí, el libro es más humorístico que otra cosa, pero es muy fácil leer entre líneas la situación. Qué pena que aquí no esté editada, ¡muy mal!
      Para el #LaLaLaw yo ya creo que voy a necesitar que me pasen las sales XD ¡Un beso!

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  2. Es una lástima lo poco traducida que está a nuestro idioma.

    Voy a tener que leerla en inglés, porque es innegable que su estilo casa perfectamente con mis gustos literarios: irónica pero no frívola, dulce pero no pomposa, inteligente pero no pretenciosa.

    Y muy ‘british’, como solemos decir, jaja.

    Tu adopción ha sido todo un acierto. Por un lado estás dando a conocer a una autora que a la mayoría nos suena sólo por el apellido; y por otro lado creo que ella y tú casáis perfectamente. Es una unión que se siente muy natural y nada forzada, lo que ayuda mucho a la hora de leer tus entradas. Se nota esa complicidad y el amor que sientes por ella y su obra.

    Por lo demás, lo de siempre Cris. Es un placer leerte, te ha vuelto a salir una reseña estupenda y pasearse por estos lares siempre es un verdadero deleite.

    Un beso.

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    1. Buff, ya no es que esté poco traducida, es que está totalmente descatalogado lo poquísimo que había. Me da rabia porque ves como otras autoras como Pym o Delafield funcionan muy bien y estoy segura de que a la gente le iba a encantar. A ver si alguien se anima.
      Has descrito el libro a la perfección sin leerlo. Me alegro que os guste el pequeño equipo que formamos, tenía dudas al elegirla porque la verdad es que no sabía a quién le podía interesar, pero aquí estamos.
      ¡Un beso!

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  3. Me ha encantado! es que hasta diría que se parece a mi (ok no tanto) y a mis ilustres trabajos. No recuerdo haber visto algún libro suyo, pero lo más probable que lo compre en inglés. Me gustaría conocer más de ella, así que sigo pendiente a tus entradas. Abrazos bisous bisous

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  4. Estoy segura de que conocer las historias de Monica Dickens resulta tan divertido y enriquecedor como leer cada una de tus entradas; y es que nos estás presentando a una escritora con un punto de vista novedoso, con esa “mala leche” y realismo que nos va a ayudar a conocer su época. ¡Gracias por rescatarla! Tanto este libro como “Mariana” me atraen muchísimo pero…casi me caigo de la silla al ver que en mi biblioteca tienen ¡¡Los escuchantes!! (aunque el tema no pinta tan divertido). Toca decidir ^^.

    Nos leemos 😀

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    1. Sí, Los escuchantes es la única que está algo localizable por estos lugares, es más una obra de madurez sobre su trabajo con The Samaritans, La verdad es que era de los que menos me llamaba la atención, pero lo acabaré leyendo también. Debe ser muy distinto a Mariana o One Pair of Hands. ¡A ver que nos encontramos!
      Un beso 🙂

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