(Media) Joven Ahogada

Hace algún tiempo que me ronda la idea de hacer una entrada con el antes, durante y después de una lectura. Quiero ver cuáles son las expectativas, cómo avanza la lectura, y una vez ya reposada, cuál ha sido la impresión final. Cualquiera de los que estamos por aquí somos lectores expuestos a multitud de información , y sé que elegir un libro en particular es un proceso con el que somos cuidadosos, algunos algo obsesivos (nop, apenas) y que nos provoca no pocas crisis de yahoraqueleoyo. ¿Lo vi en una lista? ¿Me lo recomendó alguién en concreto? ¿Me encanta el autor? ¿Me fío de la editorial? ¿Es de esos que son casi lectura obligatoria? Y así hasta el infinito.

En este post que inaugura la sección el antes os lo vais a perder, porque empezamos más bien por el medio. Nos vamos hasta aproximadamente la página 130 de La Joven Ahogada y la cabeza de servidora mientras tiene la nariz entre sus páginas:

ophelia drowning millais

No empecé todo esto para someterme a la Tiranía del Argumento. Las vidas no se desarrollan en pulcros argumentos, y el peor artificio es persistir en la creencia errónea de que las historias que contamos -a nosotros mismos y unos a otros – deben ser forzadas para amoldarse al argumento, narraciones lineales de la A a la Z, tres actos, los dictados por Aristóteles, tensión dramática creciente, clímax y tensión decreciente, y más específicamente el artificio del desenlace. No veo muchos desenlaces en el mundo; nacemos y vivimos y morimos, y al final sólo queda un feo montón de asuntos inacabados.

Esto ahora explica mucho. El comienzo de la novela me ha desubicado. Yo creía que iba a ser una novela de terror sobrenatural, y puede que aún lo sea, pero casi parece un drama existencial muy meta. Estamos acostumbrados a un horror que es más excitante que aterrador. Leemos ficciones de lo más perversas y  nos perdemos en ellas, disfrutando de las convenciones de los géneros y con la seguridad de que es ficticio y encimas sabemos más o menos a dónde va. Puedo reír o llorar pero a mí no me toca, es entretenimiento, y esto no quiero criticarlo, solo subrayar la sorpresa ante propuestas distintas y paradójicamente más realistas.

No es lo conocido lo que más tememos. Lo conocido, por muy terrible o peligroso que pueda ser para nuestras vidas y nuestros cuerpos, es algo que nuestro cerebro puede abarcar. Siempre podemos responder a lo conocido. Podemos urdir planes contra ello. Podemos averiguar sus debilidades y derrotarlo. Podemos recuperarnos de sus ataques. Algo tan simple como una bala bastaría. Pero lo desconocido se desliza a través de nuestros dedos, tan insustancial como la niebla.

El coco de esta historia es la enfermedad. O eso me lo parece ahora, ya que es imposible saberlo por el tipo de narración no lineal. Realidad y ficción, mito y verdad, lo inequívoco y lo fragmentado son extremos que creemos que tenemos claros. Por eso la novela me parece muy interesante, porque aunque tengo mi teoría sobre qué es verdad y qué no lo es en los límites establecidos por esta narración, cualquier cosa puede suceder, porque todo es ficción. Vaya conclusión más obvia. Y sin embargo, son esas mentiras que nos contamos las que conforman nuestra realidad, y también la de Imp, la prota, que aunque esté enferma y esté recreando viejos cuentos de forma obsesiva, al no tener las herramientas para darse cuenta o evitarlo, vive a la deriva entre cantos de sirena.

La verdad es que me gusta mucho cuando algo disfrazado como novela o película de género lo transciende, supera cualquier expectativa y te da que pensar sobre ti y sobre cualquier aspecto de la propia creación de dicha historia. Me fascinan los narradores no fiables, disfruto como una enana con este tipo de cosas aunque puedan ser muy tramposillos y de cara a la galería (otro ejemplo, El sentido del final de Barnes, que sé que mucha gente medio odia pero a mí me dejó muy rota). Así que de momento muy contenta con el libro, y me parece que lo peor (o lo mejor) está por llegar.

Ya os contaré.

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8 comentarios en “(Media) Joven Ahogada

  1. Me suenan tanto esas preguntas… xD

    No conocía esta novela. Lo que has contado y las dos citas me han llamado la atención. Luego he visto ese texto de la contraportada y ya lo he apuntado a la lista de pendientes. Estoy deseando leer el después.

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  2. El antes (las expectativas que tenemos), el durante (lo que lo disfrutamos) y el después (lo que nos deja una vez terminada su lectura). Un planteamiento muy interesante. No conozco el libro y no sé si me llama demasiado, Coincido contigo en lo que dices en el último párrafo, que te gusta que un libro trascienda tus expectativas y el género en el que supuestamente se encuadra.
    Besos!!

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  3. Me ha encantado esta entrada Cris! La idea me parece muy original, nada como ese proceso en el que nos vamos adentrando en una lectura y vamos experimentando distintas emociones, buenas y/o malas.
    La verdad es que no conocía la novela, pero tiene una pinta… Eso del “narrador no fiable” es algo que amí particularmente también me fascina.
    A ver qué tal sigue! 🙂

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